Partiendo de nuestra forma de sentir y pensar, no podemos recluirles en jaulas. Son animales de compañía y, como tal, deben habitar en nuestros espacios. Forman parte de nuestra familia, y su futuro son familias que los acogerán dentro de sus hogares. Por lo tanto, deben ser criados y educados en estos, rodeados de abrazos y besos. No es comprensible que un cachorro de BIEWER llegue a su nueva familia y sean estos los que les den la primera muestra de cariño. Esta raza se caracteriza por el contacto cercano a sus amos, no soportan estar separados del resto de su familia, no lo entienden lo procesan como un castigo.